El proyecto inició en el sector 3 con un equipo muy pequeño, a partir de una situación urgente de exclusión: el cierre de una escuela y la expulsión de un alumno por problemas de conducta, ante lo cual acompañamos al estudiante y a su familia. Esta experiencia evidenció la necesidad de generar un equipo de apoyo en el sector. Las supervisoras decidieron atender la inclusión desde el sector y no solo por zonas, lo que permitió trabajar de manera integral las necesidades más apremiantes de las 13 zonas escolares. Posteriormente, se avanzó a la asignación de un asesor por zona: el primer año se atendieron 7 zonas, el segundo 11 y actualmente 14, cubriendo turnos matutino y vespertino en las zonas con mayor necesidad. El trabajo se realiza en coordinación permanente con los jefes de sector, quienes participan en evaluaciones trimestrales donde se revisan avances, retos y logros, tanto cuantitativos como cualitativos, priorizando siempre las zonas más alejadas y con menor acceso a servicios de educación especial.